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El aumento de la esperanza de vida en España está incrementando el número de personas afectadas con alteraciones cognitivas y síndromes demenciales.

Entendemos los síntomas psicológicos y conductuales (SPD) como un conjunto heterogéneo de reacciones psicológicas, síntomas psiquiátricos y comportamientos anómalos debidos a la presencia de una demencia. Dentro de estos síntomas podemos encontrar apatía, agitación, depresión, ansiedad, euforia, irritabilidad, desinhibición, trastornos del sueño o alteraciones en la conducta alimentaria, entre otros. La frecuencia de aparición de SPC en Alzheimer se estima en un 86% de los sujetos, siendo la depresión el principal SPC encontrado, seguida de los síntomas conductuales (p. Ej., aumento de la agitación motora) y los síntomas psicóticos (p. Ej., delirios). La elevada prevalencia de la depresión puede ser parte de la respuesta a múltiples estresores (comprensión de la enfermedad, duelos relacionados con la salud, familia, pareja, sociolaborales) que influyen en el funcionamiento y ajuste psicosocial del adulto mayor.

¿Por qué debemos prestar especial atención a esta sintomatología?

La importancia de los SPC radica en que se asocian a:

  • Peor pronóstico del Alzheimer.
  • Mayor institucionalización.
  • Aumento de la mortalidad.
  • Mayor carga del cuidador.

Además numerosos estudios demuestran que personas que padecen de un deterioro cognitivo leve sumado a SPC son conducidos con frecuencia a enfermedad de Alzheimer.

Es por ello que nosotros como profesionales debemos contar con toda la información que nos ayude a identificar y conocer a las personas con las que vamos a trabajar y poder ofrecerles siempre la mejor terapia adaptada a ellos. Nuestro objetivo principal debe centrarse en aumentar la calidad de vida y esto se puede conseguir retardando los efectos de la enfermedad.

Los SPC se pueden disminuir con tratamiento farmacológico sin embargo para la demencia tipo Alzheimer se recomienda la terapia no farmacológica. En este caso hablamos de Terapia de Estimulación Cognitiva la cual ayuda a mantener las capacidades que se encuentran vigentes y fomenta otras que puedan estar algo deterioradas como pueden ser atención, concentración, memoria y lenguaje, entre otras.

Las personas con Alzheimer pueden tener un pronóstico de hasta 14 años y debemos hacer lo que esté en nuestras manos para que su autonomía funcional en la vida diaria se mantenga el mayor tiempo posible.